LATIN LOVER. Falleció a los 63 años mientras tenía sexo con una joven de 23.

El playboy italiano Maurizio Zanfanti, hombre rubio, de pelo en pecho y “leyenda de la noche”, en palabras del alcalde de la ciudad de Rimini, murió a los 63 años mientras tenía relaciones sexuales con una mujer de 23. A los 17, Zanfanti era un joven que trabajaba en el club nocturno Blow Up.

Corría el año 1972 y gracias a su apariencia física y carisma, tenía gran éxito atrayendo a turistas europeas al interior del local, para que tomaran una copa y disfrutaran de la noche.

Así comenzó lo que se forjaría como una leyenda. Maurizio presumía de dormir con alrededor de 200 mujeres al año, en lo que calificaba como “una buena temporada”. Su círculo más cercano aseguraba que tuvo relaciones sexuales con más de 6.000 mujeres en toda su vida.

El récord de Maurizio, según sus propias palabras, fue de 207 mujeres en un verano. De ser un anfitrión, el playboy pasó a encargarse de las relaciones públicas de Blow Up. Ese era un puesto en el que podía mantenerse en contacto con las mujeres más bellas que estaban en busca de una noche divertida. “Hice más por la promoción de Rimini como destino que 100 agencias juntas”, solía decir medio en broma, medio en serio.

Lo cierto es que la ciudad hizo suya su leyenda, a tal grado, que encargaron una estatua de cera. Zanfati fue encontrado muerto dentro de un automóvil, acompañado de una joven de Europa del Este. Según el relato de la mujer, después de practicar sexo dentro del vehículo, notó que el italiano se sentía mal y respiraba con dificultad. De inmediato llamó a los servicios de emergencia, que intentaron revivirlo, pero fue en vano. Murió de un ataque cardíaco.

Todo un personaje

A pesar de su cuidada figura, el italiano afirmaba que no había pisado ningún gimnasio y que se mantenía en forma gracias a su abundante actividad sexual. Mantener relaciones sin descanso era para él un estilo de vida. Las amantes que tuvo a lo largo de su vida recurrían a él en sus vacaciones.

Entre los que lo conocieron se solía contar que algunas llegaron a dar a luz hijos suyos y otras seguían buscándolo aun casadas. “Con Zanza (su apodo) no sólo se va un mito de las llamadas ‘noches de la Riviera’, sino un pedazo de un período histórico de Italia. Descansa en paz”, expresó el alcalde de Rimini, Andrea Gnassi.

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