El Gobierno, la CGT y empresarios encontraron en la suma de 5.000 pesos para fin de año un acuerdo que les evita, en cualquier caso, un mal mayor.

Por Gabriel Calisto
@gcalisto

Cada vez que hay un paro, especialmente en los últimos años, se difunde desde el gobierno y se reproduce en algunos medios el "costo" de la medida de fuerza: "Por el paro se pierden tantos millones de pesos", se lamentan empresarios y voceros en los medios.

Desde la CGT la respuesta también está ya escrita y se lee con vehemencia: "Los paros son parte de la lucha para conquistar derechos". Sin lucha no hay conquistas.

 

El martes, sin embargo, las gestiones de uno y otro lado llevarían a tener un "premio" sin necesidad de la medida de fuerza. En realidad, se llega a un acuerdo para evitar la medida.

El contexto fue clave. Con una inflación que se encamina a superar el 40 por ciento en el año, el reclamo por la reapertura de paritarias se convirtió en un clamor que asustó a los empresarios, ya ajustados también por las altas tasas de interés y la devaluación, que se suman a la caída de la actividad económica. Que gremios fuertes como Camioneros, bancarios o incluso Sanidad hayan firmado en las últimas semanas por encima del 40% encendió las alarmas del gobierno (que asume que eso implica otro salto de la inflación) y de los hombres de negocios, que temen por su rentabilidad.

Un bono de 5.000 pesos, en dos cuotas, es mucho más fácil de pagar que un aumento que puede ser del 15% (para aquellos que firmaron por un 25% a mediados de año). Es más barato. Y menos conflictivo.

 

La CGT, ya sin Juan Carlos Schmid y lejos del sector más duro que conduce Hugo Moyano, logra mostrarle a sus afiliados que su capacidad de gestionar frente al gobierno está intacta. Es una novedad con lo que pasó a lo largo de todo este año, cuando cada contacto o pedido recibía la misma respuesta: buena voluntad desde los despachos oficiales, pero sin capacidad de acción. El ministro de Producción, Dante Sica, también marca que puede mover aunque sea un poco los engranajes de un estado en modo "economía de guerra".

 

Para los empresarios, que todavía gestionan para evitar el carácter de "obligatorio" del acuerdo (como sucedió en 2016), el bono les permite esquivar una áspera discusión paritaria en el cierre de un año difícil. Además, tanto el gobierno como los mismos dirigentes hablaron de "ver la realidad de cada sector o empresa", con lo cual seguramente se contemplará alguna forma de "eludir" el pago en aquellos casos en los que la crisis permita justificar la falta del plus.

Es una negociación, todavía en marcha, en la que todos perdieron algo para ganar algo, en un contexto de crisis económica y en la previa de un año electoral. El gobierno evita un paro, la CGT consigue mostrar que en el Ejecutivo y las empresas los escuchan y los hombres de negocios evitan un "mal mayor" como la reapertura de paritarias.

 

Es una medida política. Como un paro. ¿Calcularán cuánto perdieron los trabajadores que no ajustaron sus salarios por la inflación?

 

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