El niño que se encuentra desde hace más de cuatro días en un pozo de más de 100 metros de profundidad sigue sin poder ser rescatado. Horas decisivas en la localidad malagueña de Totalán.

Sin descanso, pero sin éxito. Y cada vez con menos esperanzas. Ese es el panorama con el que los rescatistas trabajan en la localidad malagueña de Totalán para tratar de llegar al lugar en que se cree que está el pequeño Julen, de dos años, enterrado vivo en un pozo de 107 metros de profundidad. Allí hallaron pelos que pertenecen al chiquito. Su papá, aún ilusionado, expresó: “Un ángel ayudará a que salga vivo”.

Se encontró un poco de pelo en el túnel y las pruebas de ADN que se realizaron por parte de la Guardia Civil certifican que es del niño. Nos da cierta certeza de que está ahí, en ese pozo”, explicó el delegado del gobierno español en Andalucía, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis.

En tanto, la posibilidad de extraer el tapón de tierra que frenó el avance de las cámaras a unos 78 metros de profundidad fue descartada por los especialistas, por lo que decidieron “encamisar” el túnel para asegurarlo, antes de comenzar a hacer otro pozo y una galería horizontal, para lo que anoche se ultimaban los detalles.

Respecto del tiempo que les llevará llegar hasta el lugar, las autoridades no dieron precisiones, ya que se trata de un terreno “muy complejo tanto orográfica como geológicamente, en el que se pueden encontrar rocas más o menos duras que favorezcan ir más deprisa o más lento”. Por lo tanto, expresaron que la realización de las galerías por las que pasarán los equipos de rescate se debe hacer con “total seguridad”.
 

Una esperanza

Cada minuto que pasa es vital para Julen. Desde el domingo está enterrado y nadie sabe si tiene oxígeno. José Antonio Berrocal, presidente de la Federación Andaluza de Espeleología (ciencia dedicada a estudiar el origen y la formación de las cavernas y las cavidades subterráneas naturales), expresó que para que el nene esté con vida se necesita “un pequeño milagro”.

Un tema clave es cuánto puede resistir. En ese sentido, el especialista recordó que “en otros rescates” las víctimas llegaron a “aguantar hasta 10 días” y aseguró que Julen puede tener “el mismo oxígeno que en el exterior”. Aunque esto dependerá del material con el que esté hecho el tapón que hay en el pozo. Si es de piedra, que “forman cantos angulosos”, puede “circular aire con mucha facilidad”, pero si es de barro y agua “puede ser hermético” y no haber aire. Sería una muerte segura.

Mientras las tareas avanzan, el padre de Julen, José Rocío, a quien se le murió otro hijo de tres años en 2017, aseguró: “Un ángel ayudará a que salga vivo”. “Lo único que me da fuerzas es que voy a ver a mi hijo con vida. Que esto no decaiga hasta que podamos sacarlo con vida de ahí”, concluyó, con sus últimas esperanzas.

Compartir

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!

Escribir un comentario »