VATICANO. El religioso reemplazado por el Sumo Pontífice había violado a tres monaguillos.

En el Vaticano “tenemos los mismos límites y caemos a veces en las mismas cosas (que los demás). El trabajo es ir limpiando, limpiando, limpiando”, afirmó el papa Francisco. Bajo esta consigna, se conoció el pasado sábado quien reemplazó al arzobispo de Guam, condenado por abuso sexual de menores.

Anthony Sablan Apuron fue acusado por tres hombres de abusar sexualmente de ellos cuando eran monaguillos en los años ‘70. Como parte de sus esfuerzos para “limpiar al Vaticano del pecado”, nombró un nuevo nuevo arzobispo de Guam: Michael Jude Byrnes.

La expulsión del ahora ex arzobispo fue una decisión con la que la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano apoyó la sentencia en primera instancia de marzo de 2018, recurrida por el acusado.

Las penas impuestas por la Santa Sede contra Sablan Apuron son la exclusión del cargo, la prohibición perpetua de vivir en la arquidiócesis y la prohibición de usar las insignias de obispo.

El caso de Sablan Apuron llegó al tribunal vaticano el 5 de octubre de 2016 y uno de sus integrantes, el cardenal estadounidense Raymond Leo Burke, viajó a principios del 2017 a esta pequeña isla del Pacífico para recoger los testimonios de ambas partes. Apuron, actualmente de 73 años, fue acusado por tres hombres de abusar sexualmente de ellos cuando eran monaguillos en la década del ‘70.

Además, la madre de una cuarta víctima, que no está viva, también lo acusó por las mismos cargos. Recientemente, Francisco dijo que en el Vaticano “hay que ir limpiando” porque es un Estado que no se salva de los pecados.

Por último, explicó que la cumbre antipederastia recientemente organizada por la Iglesia le permitió “iniciar procesos” para “curar” a los afectados y recomendó a víctimas de abusos por parte de religiosos que hagan la denuncia ante la policía.

El ejemplo de Asís

El pobrecillo de Asís “quiso vivir pobre y dejarse tocar por la pobreza de la gente”: de este modo, “encontró la paz de Cristo y se convirtió él mismo en un hombre que vivía de los dones de la Providencia”. Lo dijo el Papa al recibir ayer en audiencia a los miembros de una misión alemana comprometida en la misión de ayudar a los necesitados y marginados de todo el mundo. Allí elogió la belleza de la vocación de esta comunidad de fieles, que inspirados en el pobrecillo de Asís, se dirigen a las personas de buena voluntad “para motivarlas a ayudar a los necesitados y marginados de todo el mundo a alcanzar un futuro mejor”.

 

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