Tras el rechazo internacional que generó la escandalosa medida, el sultán Hassanal Bolkiah extendió una moratoria a la implementación del nuevo código penal que establece la pena de muerte para los gays.

Tras el repudio mundial que cobró la polémica medida que buscó instalar Hassanal Bolkiah, el sultán asiático de Brunéi, este se echó para atrás. La pena de muerte por el delito de mantener relaciones homosexulales no se impondría en la implementación de la Orden del Código Penal.

 

Este domingo Hassanal Bolkiah extendió una moratoria a la pena de muerte de la nueva legislación que prohíbe el sexo gay. "Soy consciente de que hay muchas preguntas y percepciones erróneas respecto de la implementación de la Orden. Sin embargo, creemos que una vez que se hayan aclarado, el mérito de la ley será evidente", dijo el sultán en un discurso antes del comienzo del mes sagrado islámico del Ramadán.

Ante el rechazo mundial que recibió la medida, se extendió el plazo de implementación de la ley, que fue condenada por Naciones Unidas, y llevó a estrellas del espectáculo y grupos de derechos humanos a promover un boicot a hoteles de propiedad del sultán, incluidos el Dorchester en Londres y el Beverley Hills en Los Ángeles. 

 

Aunque la homosexualidad ya es ilegal en Brunéi (así como también en otros 70 países) y es penada con cárcel, el nuevo código incluye el castigo de la lapidación como castigo al "delito" de mantener relaciones homosexuales. Asimismo, establece la mutilación de la mano o el pie por robo; la pena capital por blasfemia, difamar el nombre del profeta Mahoma y la apostasía; y la flagelación por aborto, entre otras.

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