Unicef señaló que tres menores fueron utilizados como armas para perpetrar el ataque contra un centro donde la gente se había reunido a mirar un partido de fútbol. Ocurrió en la ciudad de Konduga, Nigeria y dejó decenas de muertos y heridos.

Naciones Unidas denunció que el triple atentado suicida perpetrado en el noreste de Nigeria el domingo pasado por yihadistas, en el que murieron 30 personas y más de 40 resultaron heridas, fue cometido por tres menores, a los que se usó como "bombas humanas".

 

Según el representante del Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef) en Nigeria, Peter Hawkins, diversas informaciones apuntan a que "tres nenes, dos nenes y un bebé (de edades desconocidas), fueron utilizados" en el atentado en Konduga, en el estado de Borno, donde nació y opera el grupo islamista local Boko Haram.

 

"Unicef condena el uso de niños como bombas humanas y en cualquier función de combate o no combate en el conflicto en el noreste de Nigeria", señaló Hawkins.

 

"Es inaceptable que los niños se utilicen de esta manera", agregó el titular de Unicef en el país africano, citado por la agencia de noticias DPA.

En este sentido, la agencia de la ONU llamó a "todas las partes en este terrible conflicto a proteger a los niños en todo momento y mantenerlos fuera de peligro". 

 

Los niños suelen ser reclutados para realizar funciones de combate o de otro tipo, mientras que en el caso de las niñas, muchas son violadas y obligadas a casarse con los milicianos. 

"Una vez más, pedimos a todas las partes en el conflicto en el noreste de Nigeria que cesen de inmediato todos los ataques contra civiles, que dejen de utilizar a los niños en este conflicto y que cumplan con sus obligaciones en virtud del Derecho Internacional Humanitario", reclamó el responsable de Unicef.

 

Según Hawkins, este incidente eleva a cinco el número de niños que han sido empleados como "bombas humanas" desde enero de 2019. 

En 2018, 48 chicos -38 de ellos niñas-, fueron utilizados en ataques suicidas, un descenso considerable con los 146 menores -45 niños y 101 niñas- empleados en 2017 para este tipo de acciones. 

De acuerdo con la agencia de la ONU, más de 3.500 niños fueron reclutados y utilizados por grupos armados no estatales entre 2013 y 2017 en el noreste de Nigeria, donde opera el grupo yihadista Boko Haram y desde 2016 también su escisión, Estado Islámico en África Occidental (ISWA, por sus siglas en inglés). 

 

El grupo, creado en 2009, usa a mujeres y hombres como atacantes suicidas en el marco de su violenta campaña por imponer un Estado de corte islámico en Nigeria, país de mayoría musulmana en el Norte y predominantemente cristiano en el Sur.

 

Tras casi diez años de conflicto, la insurrección de Boko Haram, que significa en lenguas locales "la educación no islámica es pecado", causó 27.000 muertos en Nigeria, y más de 1,7 millones de personas siguen sin poder volver a sus casas.

 

Una fuerza conjunta multinacional integrada por Nigeria, Níger, Camerún y Chad ha debilitado considerablemente la presencia y potencia Boko Haram.

 

Pero los yihadistas aún lanzan ataques indiscriminados contra áreas sensibles como escuelas, mezquitas o mercados.

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