"Eso representa un gran valor para una institución que tiene un mandato muy claro, que es tutelar los derechos humanos de toda la gente", dijo la presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

La presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Esmeralda Arosemena de Troitiño, consideró hoy que "lo más valioso" que ese organismo internacional cosechó en su visita a la Argentina en 1979 fue "que recoge con ese trabajo una fortaleza institucional, se engrandece, crece en la credibilidad y en la confianza en el continente".

"Eso representa un gran valor para una institución que tiene un mandato muy claro, que es tutelar los derechos humanos de toda la gente", dijo Troitiño en declaraciones a la prensa luego de participar del acto en conmemoración del 40 aniversario de esa visita a la Argentina, que encabezó el presidente Mauricio Macri en la residencia de Olivos.

En ese sentido, consideró como "muy significativo muy importante el reconocimiento" y manifestó que la placa que se donó para recordar el acontecimiento, que fue entregada en la ceremonia, representa "un sello que se coloca en los espacios físicos de los argentinos, y que acompaña en esta oportunidad a la celebración de los 60 años de existencia de la Comisión".

Por su parte, el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, expresó que la visita histórica de la CIDH en 1979 "marca un rumbo definitivo en la recuperación de la democracia, que se debe tomar como un hito y señalar el reconocimiento del Estado, del gobierno y de la sociedad al organismo y al sistema interamericano de derechos humanos".

"Cumplir con este homenaje es más que cumplir con un acto protocolar, sino que constituye un acto de ratificación que los derechos humanos son una política de Estado en la Argentina", subrayó Avruj.

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