El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, calificó el traslado del Arsat-1 desde Bariloche a Guayana francesa para su lanzamiento de "orgullo nacional y soberanía tecnológica". Destacó: "Argentina es uno de los ocho países del mundo con satélite propio de comunicaciones". (foto: Bariloche 2000.)

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Al encabezar la ceremonia de despedida del primer satélite geoestacionario argentino "ARSAT-1", que será trasladado  hacia su sitio de lanzamiento en la Guayana Francesa., el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, destacó hoy que la producción de un satélite argentino como el ARSAT1 responde a una "política de Estado" y consideró que "el pueblo argentino debe estar orgulloso de los científicos" que llevaron adelante este emprendimiento.

Junto al titular de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, Capitanich, desde el aeropuerto de Bariloche donde se ubicará al satélite a bordo de un avión ucraniano para su traslado a la Guayana Francesa, dijo que "muchas veces se pretende denostar al Estado, pero de este emprendimiento participaron dos empresas del Estado como ARSAT e INVAP, por lo que Argentina es uno de los ocho países con esta tecnología".

El funcionario recorrió con la comitiva el avión ucraniano que trasladara el container con el satélite que brindará servicios de televisión, acceso a Internet y servicios de datos y telefonía sobre IP a todo el territorio nacional.

El primer satélite geoestacionario diseñado y construido íntegramente en argentina será transportado desde el aeropuerto de Bariloche hacia Cayenne, la ciudad capital de la Guyana Francesa, donde será lanzado al espacio desde el Puerto Espacial de Kourou a mediados de octubre. El traslado será realizado en un avión Antonov, que cuenta con las dimensiones necesarias para cobijar al satélite.

Capitanich pormenorizó que la inversión para la construcción y puesta en órbita del Arsat-1, ronda los 270 millones de dólares, recursos que se "recuperarán" y pemitirá la generación de utilidades para "seguir invirtiendo" en el desarrollo científico y tecnológico. “Constituye una política de Estado”, resaltó.

En conferencia de prensa y acompañado por la Intendenta de Bariloche, María Eugenia Martini, y el senador Miguel Pichetto, subrayó la impronta del Gobierno Nacional en la búsqueda de “soberanía en materia de ciencia y tecnología”.

En una misma línea, destacó que el diseño y el desarrollo de la tecnología fue provista por la empresa INVAP, que “tiene reconocimiento internacional”.

Señaló, en ese sentido, los vaivenes de la firma (antes del año 2003) cuando contaba con sólo 250 empleados y hoy la cantidad de personal alcanza las 1200 personas. Capitanich destacó que Bariloche “tiene el coeficiente de cantidad de científicos y técnicos más alto del país”, al tiempo que la Intendenta de Bariloche, detalló que el 10 por ciento del Producto Bruto Interno de la ciudad proviene del área tecnológica.

El Jefe del Gabinete Nacional recordó que en la última década, se repatriaron cerca de 1100 científicos, que padecieron “años de frustración” y emigraron de manera “forzosa”.

Pero “hoy estamos recuperando soberanía estratégica tecnológica, y el orgullo de ser argentinos, con recursos humanos que se amparan en la educación pública, de calidad, que incluye”.

Sobre el Arsat-1, resaltó “su particularidad: servirá a todo el territorio nacional. Se trata de un hecho muy relevante, que permite el acceso a la tecnología” sin distinciones.

Sintetizó que esta política pública adoptada por el Gobierno Nacional, es una “visión a largo plazo, que interpela a todos los argentinos. Hoy es un día memorable en la Argentina”, expresó.

Por otra parte, y en tono irónico, dijo que “espera” que mañana (por este domingo) las tapas de los diarios difundan el traslado del satélite, “que es fruto del esfuerzo de los trabajadores argentinos”, y que estará ubicado “a 36 mil kilómetros de distancia en órbita”.

Detalló que ya fue completada la certificación del pre embarque del Arsat-1, lo que implica que se cumplimentaron los requisitos necesarios para esa etapa.

Y puntualizó que “la vida útil de este satélite, de 15 años, implica recuperar lo invertido, y generar excedente para reinvertir en próximos satélites. En Argentina necesitamos cuatro satélites más para generar independencia y autonomía para los servicios. Los satélites que no son propios implican (erogaciones) en royalties (regalias), que se traducen en dólares que se van, y trabajo que no se crea”, planteó.

Por último, Capitanich hizo hincapié en que muchas veces “nos detenemos en problemas coyunturales, pero no en las perspectivas de futuro, en virtud de las inversiones (encaradas por el Gobierno Nacional) del pasado reciente”. Que representan una “plataforma extraordinaria de progreso sustantivo, para los próximos años”. Y que “deben ser debidamente merituadas”.

Siempre en conferencia de prensa, evaluó que el acontecimiento que lo trajo a hasta Bariloche este sábado, “debe ser valorado por el pueblo de la Nación y de Bariloche. Festejemos, con conciencia de que el esfuerzo vale la pena”, selló Capitanich.

El avión Antonov que trasladará al Arsat-1 al aeropuerto de Cayenne en Guayana francesa aterrizó a las 11,30 en la estación aérea de Bariloche.

Visita a la planta

El presidente de Invap, Horacio Osuna, y el gerente general Héctor Otheguy, encabezaron la comitiva de directivos y científicos, que de acuerdo al área visitada fue sumando interlocutores, en especial el jefe del Proyecto ARSAT1 por la empresa, Ignacio Grossi, y el gerente de Asuntos de Gobierno, Marcelo Bacigalup.

Comenzaron por el salón de armado de radares, donde hay un gran plato de un radar meteorológico, además de equipamientos en desarrollo gigantografías de radares de control de vuelos comerciales y de los radares tridimensionales.

En este sector Capitanich repasó el progreso del país desde los cuatro radares monopulso que había en 2003 hasta los 22 provistos por Invap y ya instalados en todos los aeropuertos del país. También recordó que uno de los radares tridimensionales, de seguridad aérea, donados por España fue instalado en Chaco, cuando él gobernaba la provincia.

Luego pasaron a la gran sala de Integración Satelital, donde está ya terminado el ARSAT2, y le explicaron que el próximo paso de este satélite será en el laboratorio contiguo de CEATSA, donde recibirá las pruebas ambientales.

También lo ilustraron sobre el desarrollo hecho desde hace más de 30 años en materia de energía nuclear y reactores científicos, proceso con el hito de la venta a Australia del Opal, para fabricación de radioisótopos para investigación y medicina, que implicó diez años atrás el ingreso de divisas por 200 millones de dólares, la exportación unitaria más importante de la historia del país.

“En ese caso no sólo competimos con los principales fabricantes del mundo en estos reactores, sino que no éramos la opción más barata”, afirmó Otheguy.

“Esto echa por tierra que las empresas del Estado no sirven”, contestó Capitanich, antes de seguir requiriendo información sobre la facturación de la empresa -200 millones de dólares al año-, el personal -1.200 empleados- y otros aspectos de la firma.

Con orgullo, Otheguy completó: “igual que en los radares, satélites y reactores, la eficiencia administrativa está al mismo nivel, y eso es fundamental en nuestro crecimiento”.

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