Un psicólogo analizó para Infobae las aristas de este comportamiento cibernético.

Ocultos detrás del teclado. Anónimos, en lo posible. Los trolls habitan todos los ámbitos virtuales posibles. Están allí, latentes, esperando un post, un comentario, algo, para poder sacar sus colmillos y dejar su marca, una herida, que los ponga en el centro de la escena.

En pocas palabras, los trolls son personas que publican mensajes provocadores o violentos en una comunidad en línea; con frases que poco tienen que ver con la continuidad de un debate y que poseen como único objetivo provocar una respuesta negativa.

Algunos consideran que el surgimiento de las redes generó nuevos usos y maneras de comportarse, aunque para el psicólogo Gervasio Díaz Castelli "las personalidades se presentan en las redes, en internet, de la misma manera que lo hacen en la vida real".

En ese sentido, investigadores de la Universidad de Manitoba y de la Universidad de la Columbia Británica, en Canadá, indagaron en los comportamientos que aúnan a los trolls para definir qué es lo que tienen en común.

En el estudio, los investigadores descubrieron que los trolls comparten ciertas características con los chicos que hacen bullying en las escuelas.Además, explica el estudio, buscan herir utilizando los problemas emocionales del otro para ridiculizarlos en una discusión o dejarlos aún más expuestos.

"Una persona se toma el trabajo de herir de manera anónima tiene al menos rasgos psicopáticos, ya que busca generar angustia, desacreditar y desestimar al otro", agregó Díaz Castelli.

"Tienen poca vida privada y un profundo complejo de inferioridad". "Una persona realizada, segura de sí misma, no pierde el tiempo buscando la manera de generar daño en el otro". Según los especialistas, si las personas trolleadas demuestran algún tipo de reacción, esto genera un nuevo ataque, aún más intenso, simplemente por diversión. La mejor manera de enfrentar a un troll es ignorarlo.

Por su parte, Jonathan Bishop, quien lideró el trabajo Entrevista con un "troller", para la Parlamento Europeo, explicó: "Los trolls no están interesados ​​en tener una discusión productiva. Buscan deliberadamente enojar a la gente, romper el flujo normal de la discusión que podría estar ocurriendo".

Uno de los objetivos del troll es cambiar el objeto del discurso y llevarlo, de manera deliberada, a un territorio desagradable.

"Es como tirar una granada de violencia virtual. No importa tanto el objetivo, sino la descarga. La catarsis por sí misma", comentó Díaz Castelli.

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