Agenda del gobierno para la flexibilización laboral

Intimidades rosadas y mucho más... El triunvirato de la CGT rechaza totalmente esa iniciativa por parte de la gestión de Mauricio Macri.

Por Roberto Di Sandro
rdisandro@cronica.com.ar

El domingo pasado reiteramos un deseo: “El Presidente tiene que hablar con los periodistas acreditados”. Los “viejos” añadieron: “Es una necesidad para que la opinión pública sepa lo que pasa”. Dos días después, o lo leyó, o se lo dijeron o surgió de él, convocó a una conferencia de prensa de los destacados, exclusivamente, en la Casa Rosada. Sobre esto mencionaremos una serie de detalles más adelante. Ahora vamos al presente y futuro: El gobierno estableció una agenda de flexibilizaciones laborales. Los sindicatos analizan y luego contestan. Parece que aceptan: el primer caso fue Vaca Muerta, con el propósito de producir al máximo; ahora aparece el gremio de la carne y mañana en Olivos habrá un gran acto con la presencia de empresarios de los frigoríficos, laburantes y otros empresarios. Pero la cosa sigue: en el plan están anotados los metalmecánicos. Ahora intervino el ministro de la Producción, Francisco Cabrera. En la de mañana -frigoríficos- Ricardo Buryaile, ministro de Agroindustria, acordó con el poderoso gremio de José “Beto” Fantini. Dicen que habrá una reunión por “mes como mínimo”. Hay un discurso de Macri sobre producción y algunos de sus “laterales” le han recordado el Congreso de la Productividad creado por Perón en 1955 y que no concluyó porque lo derrocaron. La estrategia es criticada por la conducción de la CGT, el triunvirato, pero parece que los acuerdos son individuales y contienen argumentos para darle mayor trabajo a la gente. Mañana, en el acto de Olivos, los describirán con mayores detalles. Sigan leyendo que hay para todos los gustos.

Inseguridad, la obsesión.

Atención: una exclusiva: el Presidente armará una mesa integrada por distintas áreas del gobierno para la lucha contra la inseguridad en todo el país. El decreto respectivo ha sido tratado en las últimas horas en Olivos, con reuniones reservadas, y consolida una estrategia integral “de lucha contra el delito, el narcotráfico, el contrabando y otros delitos de envergadura”. Una fuente autorizada dijo a este cronista que “habrá firmeza en las medidas” a la vez que sumó a organismos de seguridad de todas las fuerzas armadas para esta lucha. Habrá comisiones en todo el país. Han viajado ya expertos a todas las fronteras, nos dicen, para tomar “el toro por las astas”. Se escuchó esta frase presidencial: “Persuadir, pero no dejar de lado la firmeza”. Patricia Bullrich y todo su equipo tienen puesta la estrategia sobre la mesa. El Boletín Oficial espera el registro del decreto.

Breves y sabrosas.

Vamos al grano: caminó por varias oficinas y luego entró en el despacho presidencial. Hay una gran amistad. Es, sin duda, el ministro sin Cartera. Su nombre, Ernesto Sanz. Alguna vez aceptó el cargo de jefe de gabinete. Después pensó y pidió disculpas. Se fue. Pero siempre está colaborando. El radical es quizás un consejero cauteloso de Macri. El Presidente lo escucha. Por eso, el otro día, según esas confidencias que se escuchan por “ahí” en una larga charla, el político de toda la vida lanzó esta sugerencia: “No aumenten más los precios, la gente está con bronca”. Palabra más palabra menos. Seguimos: asumió Trump. En Olivos, tanto el viernes como ayer, sábado, se estuvo mirando la televisión. Transmitieron todos los movimientos del nuevo rey del mundo. Aquí se mira con mucha cautela a este hombre bien rubio, casi “pimienta”. Algunos hablan de su prepotencia, otros no se animan a dar opiniones. En tanto, nos anticiparon la noche de ayer que Macri le dijo a su agente: “Quiero ver el partido de Boca y Estudiantes”. Comentan que pidió privacidad. Quien lo contó es un hombre serio. Emotiva reunión. Muy sensible. La de Macri con los familiares de Brian, el niño asesinado. En algún momento se vio una expresión de ira en todos los presentes. “Basta de muertes”, se escuchó. Continuará.

Contestó todo.

En la segunda conferencia de prensa tras asumir su gestión gubernamental, el presidente Macri contestó todo. Hubo un sorteo entre los acreditados, hecho que debe reajustarse para que pregunten todos, y el mandatario no dejó un solo requerimiento para responder. Este antiguo habitante de la sala no figuró en el primer instante en ese sorteo, pero enseguida, con el apoyo de los colegas e incluso de la Dirección de Prensa, fue autorizado de inmediato a abrir el diálogo. No hay razones de privilegios, pero sí de respeto hacia los largos años de permanencia y de representación de nuestro diario. Justa actitud, sin duda. Bueno. Precisamente de allí o como consecuencia de esa reunión de prensa, el mandatario, en el comedor donde fue a probar algunos bocadillos, se encontró nuevamente con el periodismo y allí, entre picadita y picadita, se proyectó un partido de fútbol. Marcela Ojeda, excelente periodista y muy solidaria, ya se anotó como directora técnica.

Lo miran con lupa.

Los humores de la Rosada lo tienen algunos. Son nuevos, muy jóvenes. A veces uno se cruza con ellos, lo reconocen por tantos años aquí y arman un breve diálogo. Se cuidan, pero en ciertas ocasiones sueltan algunas informaciones, que sirven para que sectores del país las conozcan. El gobierno tiene obsesión con las encuestas, las evaluaciones y los números. Quiere saber cómo andan. Por ejemplo, en los últimos meses la caída fue empinada en el consumo. En tanto, por otros conductos dicen que “estamos saliendo de a poquito”. La verdad es que los guarismos no son tan positivos. Lo que sí, hacen evaluaciones de figuras políticas. Lo que sorprendió, no sólo en el terruño local sino internacional, fue lo de Sergio Massa. Estuvo en la ceremonia de asunción de Trump, invitado. Los allegados a Macri dicen que lo están mirando con una gran lupa. De qué se entera uno, ¿no?

Diálogo sin cortes.

Rogelio Frigerio tiene una visión muy clara de los diálogos políticos y de los que actúan dentro de un entendimiento aceptable de la convivencia. Son muchos los intendentes que van a verlo a su despacho de la planta baja de la Rosada. Por eso, uno que no tiene problemas es el de San Isidro. Gustavo Posse es un ferviente amante del diálogo. No sólo con los ministros, sino con todos los sectores. El otro día fue a verlo a don Rogelio y lo invitó a San Isidro. Pero lo invitó a un lugar donde se hacen cosas sensibles y con amor: el Centro de Actividades Especiales para personas discapacitadas (CEMAE). Vale, por eso lo mencionamos. ¿Qué nos deparará la próxima semana?. En siete días se lo decimos. Chau.

   

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